viernes, 16 de enero de 2009

ANECDOTAS VIAJERAS

MÉXICO LINDO.
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En l.982, acompañado de un grupo cultural, viajé de Madrid a Méjico D.F. durante 12 horas de un tirón, en avión. Me resultó más pesado que llevar un yugo a cuestas desde Noceda a Quintana de Fuseros.
Al sobrevolar Méjico, el panorama era espléndido y magnífico, la ciudad no tenía límites entre valles y montañas. Al fin aterrizamos y nos recibió el Embajador Sr. Lladó y su canciller, quienes se desvelaron por que todo fuera de nuestro agrado.
Desde el Aeropuerto a la Ciudad, pasamos junto a mucho chabolismo y gente humilde. La primera impresión fué algo decepcionante. Como se perdió una maleta en el Aeropuerto debimos volver a localizarla y al tratar de recuperarla se presentó la primara ocasión para hacer honor a la famosa "astilla", si querías llevarla.
Una de las primeras faenas consistió en cambiar pesetas por pesos.
Al día siguiente visitamos la Embajada española,ubicado en un barrio elegante, al estilo de la Colonia del Viso de Madrid.
Me quedó grabada la enorme y magestuosa estatua dedicada a la figura del Angel en la plaza del mismo nombre.
Una mañana visitamos los museos de Historia y Arte Moderno, ubicados en el frondoso Parque o Bosque llamado Chapultepec.
Describir lo visto sería muy extenso y cansino, asi que contaré alguna anécdota, pues algunas he de guardarlas.
Durante la visita al Museo, facilité dinero a una acompañante para gastos, y al salir del museo nos encontramos que se había llevado el coche que debia esperarnos,por lo que nos vimos obligados a contratar los servicios de un taxista.Por estar advertidos , negociamos previamente el importe a pagar por trasladarnos a la Plaza del Zócalo.
Mientras la susodicha se fué a visitar el Santuario de la Virgen de Guadalupe, y al regresar, el conductor me dijo "se la han bajaado", esto en estilo mejicano. Recuerda la frase "Guate , aqui hay tomate". Entonces le pregunté ¿ qué han bajado y a quién? Respondió:"a la chamaca le cortaron el bolso y se llevaron la guita".
Estaba enterada de que no debía llevar el bolso en bandolera, pues de un chinazo podían dejarle sin pesos.
En el Zócalo, plaza Central de Méjico Distrito Federal, se encuentra la Catedral y el Palacio Nacional en frente.Desde la cafetaría ubicada en la terraza de una gran torre de pisos se divisaba gran parte de la ciudad y especialmente los mercadillos y tenderetes sembrados alredor de la Catedral, gentes humildes vestidas con sus ponchos, sombreros mejicanos, mariachis con canciones populares etc.
El Palacio Nacional presentaba en sus paredes pinturas, murales y cuadros bastante deteriorados, como si de la época de Hernán Cortés se tratara.
Otro día fuimos invitados por la Casa de Galicia en Méjico donde nos agasajaron con productos típicos de la tierriña y comimos opíparamente. He de decir que sentí mucha morriña y desee volver a España cuanto antes.
Todos los dias, a eso de las doce del mediodía, aparecían nubarrones que cubrían el cielo y comenzaba a descargar una tormenta que duraba como media hora y después despejaba como si nada hubiera pasado.
Una tarde noche decidimos ir de copas y conocer la ciudad denoche. Nos recomedaron la Zona Rosa y allá fuimos. En una cafetería pedimos unas copas, pero el ambiente parecía arremolinarse, mujeres provocadoras, tios mal encarados, discusiones entre ellos etc, total que nos fuimos sin consumir por temor a que terminara en reyerta.
Pasamos por el Zócalo, pero el ambiente nocturno más divertido se encontraba en la Plaza Garibaldi, donde los mariachis competían por atraer la atención de los espectadores, con canciones como "Méjico lindo.., Guadalajara.."
Para regresar a casa contratamos un taxi y fue una odisea.Tenía los bajos rotos,asientos traseros desarmados,y parecía haber ido al mercado con gallinas. No encontraba la dirección o quería que conociéramos mejor la ciudad y hasta se metió por dirección prohibida, encontrándonos con un guardia, al que para deshacer el entuerto hubo que darle una astilla y mire usted por donde ya se orientó. Pero, sea por el humo del motor o por la altura de la ciudad sobre el nivel del mar, al entrar en casa mi amigo se desmayó y casi se rompe la crisma.
Al día siguiente fuimos a visitar la Sede de la UNESCO y como íbamos con la hora pegada al culo, el taxista que lo sabía, trataba de avanzar en medio de la caótica circulación y asi comenzó a sacar un pañuelo? por la ventanilla y voceaba"Apártate so buey" y así con su osadía llegamos a tiempo.
Comiendo en un bar-tasca, frente a la Unesco, comenzamos con un vino y un pincho en la barra para abrir boca. Y tanto que la abrí. Había creido que era un trozo de pimiento y resultó ser "chilé" que picaba tanto que salí espantado a la calle para escupirlo. La guindilla es dulce a su lado. Nos llamó la atención que las personas llegadas de los pueblos traían su comida ( carne o similares) envuelta en hojas de berza o de alguna planta.
En la visita a la Unesco, me encontré con la entonces Ministra de Cultura griega, la ex actriz famosa Melina Mercuri a la que saludé.
También visitamos al famoso cineasta español Don Luis Buñuel, en su casita-chalé en la Colonia del Valle de la Ciudad de Méjico, un año antes de su muerte, lo que me llenó de orgullo, por haberle conocido en vida.
Al despedirnos, el sr. Embajador nos despidió con una perorata, dedicada a parte del
grupo, por temor a que perdieran el avión.
Para salir del Aeropuerto, hubimos de pagar otra astilla por algo a lo que teníamos derecho y llegamos al Aeropuerto de John. F. Kennedy en Nueva York, donde ,ya entonces, fuimos sometidos a un exhaustivo cacheo.
Conseguimos salir hacia Madrid, donde nos esperaba alguna sorpresa que fue resuelta satisfactoriamente. ¡ Guate, aqui hay tomateee! Buen viaje.vvv

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